!No a la contaminación de los maÃces criollos!

El uso de semillas modificadas por la ingenierÃa genética, sea que incorporan genes de la misma o generalmente de otra especie (en el caso de los transgénicos) constituye la nueva estrategia de las corporaciones para consolidar el control de la oferta alimentaria.
Se han introducido en el mercado mundial variedades transgénicas de soya resistente a herbicidas, maÃz Bt o algodón Bt (que incorpora la endotoxina de la bacteria Bacillus thuringienses), de tomates que pueden prolongar su vida de anaquel, por citar los más conocidos.
Los cultivos modificados genéticamente no se han evaluado suficientemente en cuanto a sus riesgos ambientales y a la salud pÃblica. Lo que preocupa especialmente en los casos de maÃz Bt es la contaminación genética de otras variedades criollas en los centros de origen de la biodiversidad del maÃz en México, además del riesgo de la afectación de insectos benéficos. En el caso de los cultivos resistentes a herbicidas hay riesgo de generar supermalezas resistentes a esos mismos herbicidas en especies de arvenses contaminadas genéticamente.
En cuanto a los efectos a la salud provocados por el consumo de alimentos transgénicos se han señalado el riesgo de causar alergias; la resistencia a antibióticos y la contaminación de las cadenas alimentarias de consumo humano con variedades transgénicas sólo permitidas para consumo animal, como fue el caso reciente del maÃz Bt Starlink. Aún cuando algunos de estos riesgos no ha sido probada una relación causal directa absoluta de causa- efecto, los riesgos son tales que deberÃan obligar a las autoridades a implementar una polÃtica precautoria y evaluar otras alternativas para lograr alimentos sanos más que pretender una evaluación y manejo de riesgos de los cultivos y alimentos modificados genéticamente.